![]() Foto: T. Partida |
"La realidad historica solamente
permite una lectura, tergiversar los hechos y amoldarlos a nuestra
conveniencia solamente induce a errar nuevamente..." .
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En 1.859 los cabileños de Anyera destruyen parte de las obras de defensa de la ciudad y arrancan el escudo de España de la piedra que marcaba el limite del campo español. Este incidente, en realidad de poca importancia, toma naturaleza de "Casus Belli" para España. En la Peninsula, todos los partidos politicos olvidan sus diferencias para fundirse en un solo frente patriotico. El Congreso entero se levanta al grito de ¡Viva España!, alcanzando el sentimiento de unidad nacional a toda la nacion, que se apresta a vengar la afrenta. Para financiar la campaña militar que se avecinaba no fue necesario implantar nuevos tributos; desde la Reina que ofrecio sus joyas para sufragar los gastos de guerra hasta el ultimo labriego, toda España se prodiga en actos de patriotismo. Las provincias, ciudades, villas, las corporaciones, el clero y hasta el mas pobre de los españoles se apresuran a ofrecer dinero, viveres y efectos con un sentimiento de dignidad nacional zaherida. En Ceuta comienzan a
concentrarse tropas para el inicio de las operaciones de guerra, bajo el
mando principal de los generales Prim y O'Donnel. En un
primer momento, las tropas han de abandonar la proteccion del recinto
amurallado y salir al campo exterior para tomar las posiciones que dominan
la ciudad por el Oeste. En este contexto se producira la Batalla del
Serrallo, a escasos tres kilometros de las murallas de Ceuta, que sera un exito total
para las tropas españolas, ocupando las posiciones elevadas, asegurandolas
y despejando, por tanto, el camino a posteriores avances.
Seguidamente, en el transcurso del avance hacia el interior, tendran
lugar la Batalla de los Castillejos y la de Tetuan. Es de
recibo mencionar la extraordinaria y heroica actuacion del cuerpo de
Voluntarios Catalanes a las ordenes del General Prim,
durante las operaciones militares de esta campaña.
Termina la campaña con la firma de la Paz de Wad-Rass por el
Sultan de Fez, ampliandose en el tratado los limites territoriales
de nuestra ciudad. España no exige del Sultan el reconocimiento de la
soberania española sobre Ceuta, toda vez que su adhesion a la corona española era
anterior a la propia existencia del Reino de Marruecos y se daba por
sentado. Asi, los unicos puntos del tratado haran referencia a los nuevos
limites del "Campo Exterior" de la ciudad y a las seguridades dadas
a la misma.
Esta campaña sera objeto de abundantes relatos y testimonios, quedando
inmortalizada por la pluma de Pedro Antonio de Alarcon y por el
pincel de Fortuni.
En nuestra ciudad tambien dejara huellas imborrables. La disposicion de
una zona de seguridad, permitira proteger adecuadamente a la poblacion y
permitir la expansion de la misma. Los fuertes levantados en las alturas
conquistadas (entre ellos, Piniers, Aranguren, Isabel II)
pertenecen a este periodo.
Asi mismo, presidiendo la Plaza de Africa, pilar basico de la
ciudad, rodeada por la Comandancia General, Asamblea y Santa Iglesia
Catedral, se levanta un monumento en recuerdo a los Caidos en la Guerra
de Africa de 1.860. Dicho momumento, que cuenta con unos magnificos
bajorelieves en bronce rememorando la Batalla de los Castillejos
realizados por el escultor Susino, dispone en su base de una cripta
en la cual se hallan depositados los restos de una decena de oficiales y
soldados muertos heroicamente en esta campaña.
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